La segunda semana del desarrollo humano representa un punto de inflexión decisivo. Durante este breve intervalo, el embrión deja de ser una estructura libre en la cavidad uterina y establece una relación anatómica y funcional directa con el organismo materno.
A nivel embriológico, esta semana se caracteriza por dos procesos fundamentales: la implantación y la organización del disco embrionario bilaminar.
Es una etapa silenciosa desde el punto de vista clínico, pero extraordinariamente activa desde el punto de vista celular, tisular y molecular.

Inicio de la implantación
La implantación comienza habitualmente entre los días 6 y 7 post-fecundación, cuando el blastocisto, ya libre de la zona pelúcida, entra en contacto con el epitelio endometrial. Este proceso no es pasivo: el blastocisto reconoce activamente un endometrio receptivo, lo que implica una sincronización precisa entre embrión y madre.
Diferenciación del trofoblasto
Al iniciarse la implantación, el trofoblasto se diferencia en dos capas bien definidas:
- Citotrofoblasto
- Capa celular interna
- Mitóticamente activa
- Fuente de nuevas células trofoblásticas
- Sincitiotrofoblasto
- Capa externa multinucleada
- Altamente invasiva
- Responsable de erosionar el epitelio y el estroma endometrial
El sincitiotrofoblasto secreta enzimas proteolíticas que permiten la penetración progresiva del blastocisto en la mucosa uterina, sin generar una reacción inflamatoria clásica.

Progresión de la implantación
A lo largo de la segunda semana, el embrión queda progresivamente incluido dentro del endometrio. El epitelio superficial se regenera y el blastocisto pasa a quedar completamente cubierto por tejido materno.
Durante este proceso:
- Se establecen lagunas en el sincitiotrofoblasto
- Estas lagunas se llenan de sangre materna proveniente de los sinusoides endometriales
- Se inicia una circulación útero-placentaria primitiva, aún rudimentaria
Este mecanismo constituye el primer intercambio funcional entre madre y embrión.

Respuesta endometrial: la reacción decidual
El tejido endometrial circundante responde a la implantación mediante la llamada reacción decidual, caracterizada por:
- Aumento del tamaño de las células estromales
- Acumulación de glucógeno y lípidos
- Mayor vascularización local
Esta transformación convierte al endometrio en un tejido especializado capaz de nutrir, proteger y tolerar inmunológicamente al embrión.

Organización del embrioblasto: disco embrionario bilaminar
Mientras el trofoblasto avanza en la implantación, el embrioblasto se reorganiza internamente dando origen al disco embrionario bilaminar, compuesto por dos capas celulares bien diferenciadas:
Epiblasto
- Capa dorsal
- Formada por células cilíndricas altas
- Da origen:
- Al amnios
- A las tres capas germinales en la semana siguiente
Hipoblasto
- Capa ventral
- Formada por células cúbicas pequeñas
- Contribuye a:
- El revestimiento del saco vitelino primitivo
Este disco bilaminar constituye la primera organización corporal embrionaria reconocible.

Formación de cavidades embrionarias
Cavidad amniótica
Dentro del epiblasto se forma una pequeña cavidad que rápidamente se expande, originando la cavidad amniótica. Las células epiblásticas adyacentes al trofoblasto se diferencian en amnioblastos, que formarán el revestimiento del amnios.
El líquido amniótico desempeñará un papel clave en la protección mecánica y el desarrollo del embrión.
Saco vitelino
El hipoblasto tapiza inicialmente la cavidad blastocística formando el saco vitelino primitivo, que luego se reorganiza en un saco vitelino secundario.
Aunque no participa directamente en la nutrición fetal humana, el saco vitelino cumple funciones esenciales:
- Sitio inicial de hematopoyesis
- Origen de células germinales primordiales
- Contribución al intestino primitivo

Mesodermo extraembrionario y cavidad coriónica
Entre el trofoblasto y las estructuras embrionarias aparece el mesodermo extraembrionario, que se divide en:
- Mesodermo extraembrionario somático
- Mesodermo extraembrionario esplácnico
La separación de estas capas genera una gran cavidad denominada cavidad coriónica, dentro de la cual el embrión queda suspendido por el pedículo de fijación, futuro cordón umbilical.

Señalización hormonal temprana
Durante la segunda semana, el sincitiotrofoblasto comienza a secretar cantidades crecientes de gonadotrofina coriónica humana (GCH). Esta hormona es fundamental para:
- Mantener el cuerpo lúteo
- Sostener la producción de progesterona
- Evitar la descamación endometrial
La GCH constituye la base biológica de las pruebas de embarazo.

Características clave de la segunda semana
Desde el punto de vista embriológico, la segunda semana se caracteriza por:
- Implantación completa del embrión
- Organización del disco embrionario bilaminar
- Formación de cavidades fundamentales
- Inicio del intercambio materno-embrionario
- Alta sensibilidad a alteraciones graves, aunque con menor plasticidad que la primera semana
Es una etapa de estructuración, donde se definen las bases anatómicas que permitirán la gastrulación y la organogénesis.
La segunda semana del desarrollo humano consolida el pasaje del embrión desde una existencia autónoma y flotante hacia una integración íntima con el organismo materno. La implantación y la formación del disco bilaminar no solo aseguran la continuidad del desarrollo, sino que establecen el marco organizativo sobre el cual se construirá el cuerpo humano.
A partir de este punto, el desarrollo embrionario entra en una fase de complejidad creciente, donde las decisiones celulares tempranas tendrán consecuencias estructurales y funcionales de largo alcance.



